Nuevos inquilinos en casa
Han venido tres chinchillas a casa. Pensamos venderlas, aunque no me importaría quedarmelas....
para muestra un botón.
Al final las hemos vendido... pobreticas, qué lástima
el blog del mo ....
Nuevos inquilinos en casa
Han venido tres chinchillas a casa. Pensamos venderlas, aunque no me importaría quedarmelas....
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Al final las hemos vendido... pobreticas, qué lástima
El conocido divulgador y neurólogo relata en su último libro, The Mind’s Eye, algunas de sus dolencias personales, como el tumor que le ha costado recientemente la visión de su ojo derecho o su incapacidad para reconocer las caras, incluso las de los seres más cercanos. Anécdotas, casos clínicos y descubrimientos sobre cómo vemos con el "ojo interno" de nuestro cerebro, componen una nueva obra de divulgación magistral.
Todas las mañanas, cuando sale de su casa, Oliver Sacks reconoce a sus vecinos por los perros que pasean. La joven que lleva un perro grande y marrón, la señora que pasea un golden retriever… Si esas mismas personas se cruzaran con él sin el perro, el famoso neurólogo pasaría de largo sin saludar porque es incapaz de reconocer las caras: sufre prosopagnosia[1].
Aunque no es la primera vez que Oliver Sacks habla de sí mismo como paciente (ya nos relató su peripecia neurológica en “Con una sola pierna”, sus migrañas con aura, e incluso su falta de orientación espacial en algunas otras obras), su último libro es una especie de revisión de sí mismo como caso clínico.
El núcleo, la parte más angustiosa de The Mind’s Eye, es el descubrimiento y diagnóstico de un melanoma en la retina que le ha costado la visión del ojo derecho después de varios años de tratamiento. “Me entró el pánico”, confiesa Sacks, “sólo podía escuchar una voz en mi interior que gritaba ¡CÁNCER, CÁNCER, CÁNCER!”.
Durante largos meses, Sacks anotó en un diario la manera en que su ojo iba transformando la realidad a medida que el melanoma era tratado o rebrotaba, cómo la ciudad se convirtió un día en una jungla de “medias personas”, o cómo perdió la tercera dimensión con la que tanto le había gustado experimentar durante años.
“Bajar las escaleras”, relata, “se convirtió en un riesgo terrorífico, tenía que medir cada uno de mis pasos”. “No hay espacio en ningún sitio, no hay espacio entre las cosas”. “Un día de febrero pensé que nevaba dentro de la cocina, porque la ventana exterior no parecía estar más lejos que el interior de la estancia”.
Desorientado y entre “desconocidos”
El relato de los hechos sigue el orden cronológico de su diario y Sacks los presenta con la misma meticulosidad con la que generalmente describe los casos de sus pacientes. Como en “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” o “Un antropólogo en Marte”, el escritor hace una aproximación a los casos neurológicos más intrigantes, con la particularidad de que en esta ocasión saltan aquí y allá las confesiones sobre sus propias dolencias.
La paciente Lilian Kallir, por ejemplo, presenta un cuadro de agnosia visual. “Veo una V muy elegante”, le dice a Sacks, para descubrir, al rato, que se trata de la fotografía de un helicóptero. Cuando se encuentran, el neurólogo se viste completamente de rojo para facilitar que Lillian le tenga siempre localizado, al tiempo que la propia paciente sale a buscarle a la puerta en sus citas, porque sabe que Sacks se desorienta y a veces pasa horas caminando por delante de un lugar sin reconocerlo.
“Mi problema para reconocer caras”, confiesa Sacks, “se extiende no sólo a mis seres más próximos y queridos, sino también a mí mismo. Así, en muchas ocasiones he pedido disculpas a un hombre de barba por casi golpearle, para darme cuenta después de que ese hombre de barba larga era yo mismo en el espejo”.
Como otros pacientes con prosopagnosia, Sacks explica los pequeños trucos que ha aprendido para reconocer a las personas, como su forma de caminar, su ropa o el perro con el que pasean cada mañana. Con la excusa de su propia enfermedad, el neurólogo nos relata los casos de otros pacientes y nos ayuda a comprender el proceso por el que nuestro cerebro deja de reconocer las cosas que le son familiares, un problema que afecta a un 2% de la población.
Confusiones y anécdotas aparte, el libro es una nueva cita para los amantes de la obra de Sacks, si acaso con un aliciente especial: conocer de cerca lo que el propio neurólogo ha tenido que experimentar como persona y como paciente durante los últimos años, mientras nos describía de forma magistral los problemas de los demás.
[1] Prosopagnosia, del griego πρόσωπον: aspecto, y de ἀγνωσία: desconocimiento. Termino acuñado en 1947 por el médico Joachim Bodamer, quien la definió en los siguientes términos: “Es la interrupción selectiva de la percepción de rostros, tanto del propio como del de los demás, los que pueden ser vistos pero no reconocidos como los que son propios de determinada persona”
fuente.noticias.lainformacion.com
fuente.wikipedia
PSP2 es presentada en Japón con el nombre en clave NGP
Los rumores eran ciertos: el Playstation Meeting que está celebrándose en estos momentos en Tokyo era ni más ni menos que el enclave de presentación de la sucesora portátil de la compañía. Playstation Portable 2 ha visto la luz con el nombre en clave NGP (Next Generation Portable) clara alusión a un poderío gráfico que ha dejado de piedra a todos los presentes.
En efecto, la máquina alcanzará una potencia gráfica similar a la de PS3, algo que ha quedado patente con demostraciones como la de Uncharted, afamada franquicia de sobremesa que dá el salto a la movilidad con un envoltorio increíblemente similar. Killzone, Wipeout, Monster Hunter 3, Metal Gear Solid 4, Yakuza, Lost Planet 2… son algunos de los títulos presentados durante el evento (no todos confirmados como lanzamientos finales).
La máquina estará arropada por numerosas thid-parties: Capcom, SEGA, Tecmo Koei, Konami, Activision o Epic Games han apoyado la presentación de un sistema en el que se cumplen todas las expectativas que lanzásemos en nuestra retahíla de futuribles características. Llama la atención en primer lugar el tan esperado doble stick analógico, sobre un diseño muy similar al de la primera PSP.

Se han redondeado un poco las formas, ubicando los sticks bajo el tradicional binomio cruceta/cuarteto geométrico de botones. Al contrario del caso 3DS, cuyo analógico es de tipo deslizable, los de PSP2 (NGP, perdón) han sido diseñados para conferir sensaciones de control lo más cercanas al Dual Shock original.
La máquina cuenta con doble panel táctil delantero y trasero, pantalla OLED de 5” con una resolución cuatro veces superior a la del modelo actual (tal y como se rumoreó), botones select, start y gatillos superiores. Apostará por el formato físico, con tarjetas similares en apariencia a las ya estándares SD y un botón posterior para su extracción.
NGP incorpora así mismo sensores de movimiento (giroscopio de tres ejes) y localización, centrándose especialmente en la faceta social de la red. Estará conectada en todo momento y nos permitirá interactuar con nuestra comunidad a través de una plataforma específica, Live Área, a la que accederemos de forma instantánea desde el área de juego o la propia Playstation Store (las descargas digitales seguirán presentes, por supuesto).
Live Área se encargará de monitorizar nuestra ubicación, permitiéndonos entrar en contacto con sistemas cercanos y consultar a qué se está jugando a nuestro alrededor, algo que tendrá gran incidencia en la posibilidades online del sistema, muy reforzadas gracias a la integración de tecnologías 3G y WiFi.

Otro gran anuncio del evento ha sido Playstation Suite, plataforma con la que los nipones pretenden llevar su contenido a todo terminal Android que se precie. También implementado en NGP, Suite ofrecerá por ejemplo gran parte del catálogo de Playstation One a infinidad de teléfonos móviles.
Parece en efecto que NGP traslada la “next generation” (ya no tan next, la verdad) a nuestro bolsillo. El sueño técnico de cualquier hardcore gamer, aunque se antoja bastante continuista respecto a la fórmula de su predecesora. Habrá que ver qué tiene preparado al mercado más casual. Su lanzamiento se porducirá a finales de año.
Especificaciones (vía Engadget):
CPU
ARM® Cortex™-A9 core (4 core)
GPU
SGX543MP4+
Pantalla
OLED de 5 pulgadas con resolución de 960 x 544 píxeles
Dimensiones
Aprox. 182.0 x 18.6 x 83.5mm (anchura x altura x profundidad) (previsión, excluye la estimaciones más elevadas)
TouchPad trasero
Multi touchpad (de tipo capacitiva)
Cámaras
Cámara frontal, Cámara trasetaa
Sonido
Altavoces estéreos integrados
Micrófono integrado
Sensores
Sistema de sensores de 6 ejes (Giroscópio de 3 ejes, acelerómetro de 3 ejes)
Brújula de 3 ejes.
Localización
GPS integrado
Servicio de localización WiFi
Teclas / Interruptores
Botón PS
Botón de encendido
Botones direccionales (Arriba/Abajo/Izquierda/Derecha)
Botones de acción (Triángulo, círculo, Cruz, Cuadrado)
Botones de gatillo (Derecha/Izquierda)
Stick analógico derecho, Stick analógico izquierdo
Botón START, Botón SELECT
Botones de volumen (+/-)
Comunicaciones inalámbricas
Red de conectividad móvil 3G
IEEE 802.11b/g/n (n = 1x1)(Wi-Fi) (modo Infraestructura/ modo Ad-hoc)
Bluetooth® 2.1+EDR (A2DP/AVRCP/HSP)
fuente: eurogamer.net
Primeras colisiones de partículas en el LHC
MADRID, 30 Mar. (Reuters/EP)
Mi hermana mayor me leyó varios cuentos de Andersen para dormirme, cuando era pequeño. Casi todos conocemos estos cuentos, pero no a su autor:
Nació el 2 de abril de 1805 en Odense, Dinamarca. De una familia tan pobre que en ocasiones hasta tuvo que dormir bajo un puente y mendigar. Era hijo de un zapatero instruido, pero enfermizo, de veintidós años y de una lavandera quien era de confesión protestante. Andersen dedicó a su madre debido a su pobreza La pequeña cerillera, así como No sirve para nada, en razón de su alcoholismo.

Andersen, 1869
Hans Christian mostró una gran imaginación desde temprana edad; la que fue alentada por la indulgencia de ambos padres y la superstición de la madre. En 1816 murió su padre, y Andersen dejó de asistir a la escuela; se dedicó a leer todas las obras que pudiera conseguir, entre ellas las de Ludvig Holberg y William Shakespeare.
Andersen decidió convertirse en cantante de ópera y se trasladó a Copenhague en septiembre de 1819. Una vez allí fue tomado por lunático, rechazado y prácticamente se quedó sin nada; pero hizo amistad con los músicos Christoph Weyse y Siboni y más tarde con el poeta Frederik Hoegh Guldberg.
Su voz le había fallado, pero fue admitido como alumno de danza en el Teatro Real de Copenhague. Perezoso como era, perdió el apoyo de Guldberg, pero hizo amistad esta vez con Jonas Collin, el director del Teatro Real, que sería su amigo de por vida.
El rey Federico VI se interesó en el extraño muchacho y lo envió durante algunos años a la escuela de Slagelse. A pesar de su aversión por los estudios, Andersen permaneció en Slagelse y en la escuela de Elsinor (en danés Helsingør) hasta 1827, aunque más tarde admitió que estos años fueron los más oscuros y amargos de su vida. Collin finalmente consideró acabados sus estudios y Andersen volvió a Copenhague.
El mismo año de 1827 Hans Christian logró la publicación de su poema "El niño moribundo" en la revista literaria Kjøbenhavns flyvende Post, la más prestigiada del momento; apareciendo en las versiones danesa y alemana de la revista.
Al año siguiente Andersen ingresó a la Universidad de Copenhague. En 1829, cuando sus amigos ya consideraban que nada bueno saldría de su excentricidad y vivacidad, tuvo considerable éxito con un volumen llamado "Un paseo desde el canal de Holmen a la punta Este de la isla de Amager".
Andersen fue un viajero empedernido - «viajar es vivir», decía - y escribirá después sus impresiones en los periódicos. De sus idas y venidas también sacó tema para sus escritos.
Exitosa fue también su primera obra de teatro, "El amor en la torre de San Nicolás", publicada el año de 1839.
Para 1831 había publicado el poemario Fantasías y esbozos y realizado un viaje a Berlín, cuya crónica apareció con el título Siluetas. En 1833, recibió del rey una pequeña beca de viaje e hizo el primero de sus largos viajes por Europa.
En 1834 llegó a Roma. Fue Italia la que inspiró su primera novela, El Improvisador publicada en 1835, con bastante éxito. En este mismo año aparecieron también las dos primeras ediciones de Historias de aventuras para niños, seguidas de varias novelas de historias cortas. Antes había publicado un libreto para ópera, La novia de Lammermoor, y un libro de poemas titulado Los doce meses del año.
El valor de estas obras en principio no fue muy apreciado; teniendo por consecuencia poco éxito de venta. No obstante, en 1838 Hans Christian Andersen ya era un escritor establecido.
Andersen fue un gran viajero; el más largo de sus viajes, entre 1840 y 1841, lo llevó a través de Alemania (donde hizo su primer viaje en tren), Italia, Malta y Grecia a Constantinopla. El viaje de vuelta lo llevó hasta el Mar Negro y el Danubio. El libro El bazar de un poeta (1842) donde narra su experiencia. Es considerado por muchos su mejor libro de viaje.
Mientras tanto, la fama de sus cuentos de hadas había ido creciendo. Comenzó a escribir una segunda serie en 1838 y una tercera en 1843, que apareció publicada con el título Cuentos nuevos.

Hans Christian Andersen, 1835
Entre sus más famosos cuentos se encuentran «El patito feo», «El traje nuevo del emperador», «La reina de las nieves», «Las zapatillas rojas», «El soldadito de plomo», «El ruiseñor», «La sirenita», «El ave Fénix», «La sombra», entre otros. Han sido traducidos a más de 80 idiomas y adaptados a obras de teatro, ballets, películas, dibujos animados, juegos en CD y obras de escultura y pintura.
Andersen se convirtió en un personaje conocido en Europa, a pesar de que en Dinamarca aún había quienes con desgana lo aceptaban. Sus obras, para ese tiempo, ya eran traducidas al francés, al inglés y al alemán. En junio de 1847 visitó Inglaterra por primera vez, resultando dicho viaje ser todo un éxito. Charles Dickens lo acompañó en su partida.
Después de esto Andersen continuó con sus publicaciones, aspirando convertirse en novelista y dramaturgo, lo que no consiguió. De hecho, Andersen no tenía demasiado interés en sus cuentos de hadas, a pesar de que será justamente por ellos, por los que es apreciado hoy en día. Aun así, continuó escribiéndolos y en 1847 y 1848 aparecieron dos nuevos volúmenes. Tras un largo silencio, Andersen publicó en 1857 otra novela: "Ser o no ser". En 1863, después de otro viaje, publicó un nuevo libro de viaje, en España, país donde le impresionaron especialmente las ciudades de Málaga (donde tiene erigida una estatua en su honor), Granada y Toledo.
Cualquier tema le bastaba para levantar un cuento, un poema o una pieza teatral. "El soldado" se lo inspiró un soldado español de los que Napoleón envió a Dinamarca. Aquel muchacho le sonrió al niño que era Hans, lo cogió en brazos y le dio a besar una medalla de la Virgen que llevaba al cuello, hecho que no hizo mucha gracia a su madre, ya que la familia era cristiana protestante; sin embargo, Andersen nunca olvidó la atención y la simpatía de aquel hombre, salvándolo del olvido con la composición citada que fue musicalizada por Robert Schumann y Edvard Grieg.
Una costumbre que Andersen mantuvo por muchos años, a partir de 1858, era narrar de su propia voz los cuentos que le volvieron famoso.
Sus cuentos para niños continuaron apareciendo hasta 1872, cuando las últimas historias fueron publicadas en navidad. Durante la primavera de ese año, Andersen sufrió una caída desde su propia cama, lo que le produjo heridas graves. Nunca volvió a recuperarse del todo, y el 4 de agosto de 1875 murió en la casa llamada Rolighed, cerca de Copenhague donde está enterrado.
Reconocimientos [editar]
Hans Christian Andersen recibió en vida muchos honores. En 1866 el rey de Dinamarca le concedió el título honorífico de Consejero de Estado y en 1867 fue declarado ciudadano ilustre de su ciudad natal. En su honor, desde 1956 se concede, cada dos años, el premio Hans Christian Andersen de literatura infantil y, desde 1966, también de ilustración.
En 1976, el Astrónomo Nicolai Chernykh bautiza en honor a este escritor al asteroide 2476.
Las ediciones de Andersen se cuentan por miles. Destacamos:
Cuentos completos, Anaya, 2005; Cátedra, 2005.
El cuento de mi vida, De la Torre, 2005, autobiografía.
Viaje por España, Alianza, 2005.
El improvisador, Nórdica, 2009, novela.
fuente.wikipedia
Cuentos on-line de andersen:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/euro/andersen/hca.htm